El individualismo-pluralismo liberal en Guatemala desde una mirada indígena

Pluralismo jurídico

Tomando en cuenta que el individualismo liberal es la posición moral, filosófica-política, ideológica o tendencia sociológica de determinadas personas o sectores poblacionales (incluidos algunos sectores indígenas) de obrar según su propia voluntad, sin contar con la opinión de los los sectores mayoritarios, lo que en democracia debe ser la regla general; y que el pluralismo liberal —que intenta ocultar lo anterior— no es más que una tendencia reducida a la repetición de las identidades y voluntades del individualismo liberal, es eminentemente oportuno, independientemente del escenario donde nos ubiquemos los profesionales y académicos indígenas entiéndase instituciones públicas, organismos internacionales y organizaciones de sociedad civil, entre otros, hacer análisis críticos sobre su materialización.

Motiva en todo caso la coyuntura, pero sobre todo, que esta posición y su cortina de humo, el pluralismo liberal —inspiraciones del liberalismo y neoliberalismo—, se fundamentan en el principio de libertad y los derechos humanos de primera generación, es decir, aquellos derechos individuales fundamentales que el Estado debe garantizar en igualdad de condiciones, a todos y todas, sin importar condiciones de género, étnicas y etarias, entre otros; y la inminente habilidad y/o astucia política de los que directa o indirectamente —consciente e inconscientemente— le dan seguimiento a esta posición mediante asociaciones e instituciones públicas, sociales y económicas de aparente diversidad cultural (o de apoyo a esa diversidad cultural), o mediante sistemas normativos subordinados a la voluntad e intereses de un determinado sector.

Ciertamente el escenario de intromisión de esta posición ideológica es por demás amplia y difícil de desentrañar, pero la historia de represión, discriminación e invisibilización nos obliga —ahora que podemos hacerlo— a ser críticos no sólo con las instituciones sino con el “deber” que las respalda. No basta con que dichos cuerpos normativos e instituciones le apuestan a los derechos específicos de los pueblos indígenas, pero que a la postre son la materialización de las voluntades y el control de la clase hegemónica; más bien, que la democracia guatemalteca (en construcción) –la poliarquía, según Robert Dahl-, se base en la soberanía e intereses de todos los guatemaltecos, pero particularmente de los pueblos indígenas que son la mayoría en Guatemala.

¿Estaré en lo cierto?

Última modificación: 17 de junio de 2015 a las 07:11
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